martes, 2 de agosto de 2011

La educación pública es una necesidad básica



Juan Gajardo Quintana

Es de dominio público el exceso de profesionales universitarios que ha producido el sistema en el último tempo. Todas las familias quieren tener un universitario ente sus miembros, como símbolo de éxito y progreso social. Por otra parte, quienes diseñan las políticas educacionales, presentan como un gran logro la aparición de estudiantes terciarios de primera generación, es decir, el primero de la familia que accede a la posibilidad de convertirse en profesional de nivel superior. Y, como signo de los tiempos, creándose una necesidad, un deseo o aspiración, surge un mercado, una oferta que con más o menos costos, puede satisfacer ese anhelo tantas veces postergado. El surgimiento de una multiplicidad de universidades e institutos superiores de índole privada, vino a responder esa demanda que atraviesa a todos los segmentos de la sociedad, por muy humilde que sea. Lo interesante es que si agudizamos un poco la percepción, nos daremos cuenta que la oferta fue primero que la demanda. Efectivamente, en la década de los 80, el número de universidades era muy escaso en nuestro país. Estaba la Chile, la Católica, la de Concepción, Federico Santa María, Católica de Valparaíso, Austral, del Norte y Técnica del Estado. Cada una con sus respectivas sedes (de mayor o menor calidad) diseminadas por el territorio nacional. Obviamente, por lo mismo, en proporción a la población estudiantil, la cobertura era menor. De la noche a la mañana, la mayoría de las sedes desaparecieron o se convirtieron en casas de estudios regionales y gracias a la ley promulgada para tal efecto, apareció un número importante de casas de estudios superiores por iniciativa de privados, inversionistas, empresarios y diversos holding dedicados a las más diversas actividades industriales y comerciales. Pues bien, las universidades preexistentes y las que se derivaron de ellas, fueron agrupadas en un aparato denominado Consejo de Rectores y que desembocó en el actual CRUSH, donde prevalece o debiera prevalecer el sentido de servicio público de la educación, pero que curiosamente reúne a los estudiantes mejor posicionados económica y socialmente de Chile. Por su parte, la oferta privada, con toda su carga negativa, como es por ejemplo la baja calidad de la mayoría de ellas, las draconianas condiciones de crédito para acceder a sus claustros, y el estigma del lucro encubierto que practican, curiosamente “acoge” a aquellos jóvenes menos favorecidos desde todo punto de vista. Ese es uno de los puntos que sirven de base a las movilizaciones y exigencias de los estudiantes. Y son precisamente los que podríamos considerar “privilegiados” (por pertenecer a las universidades estatales), quienes llevan la voz cantante en las protestas. Sería más comprensible que los estudiantes de entidades privadas fueran los que se sintieran más perjudicados y movidos a alzar la voz. Pero así están las cosas. La universalidad y sentido público de las universidades estatales se refleja claramente en el accionar de los jóvenes manifestantes. La educación no es solamente aprender a desempeñarse operativamente en una profesión, sino que incluye la noción de ciudadanía, compromiso social y proyecto personal en consonancia con los demás. La universidad pública pone por obra estos principios y fomenta el diálogo, la crítica inteligente, el encuentro y la integración dentro de la diversidad. No se puede decir lo mismo de aquellos proyectos educativos sesgados en lo ideológico, como consecuencia de la identificación con algún credo político, económico-social o religioso. La universidad pública, y más aún, la educación pública, es una necesidad sin la cual una nación crecerá ciega como los topos, deambulando siempre por los mismos túneles y con miedo a la luz del conocimiento, la confrontación y el diálogo. En otras palabras, con temor a encontrarnos con el otro, con nuestros semejantes.

Chilenos ricos


(enviado por Jorge Pinochet Aedo)


Un CHILENO le envía un Mail con una pregunta a otro CHILENO, que radica en los EE.UU.

¿Por qué los CHILENOS somos pobres?

Respuesta del chileno que vive en EE.UU.:


Juan, como se ve que los árboles no te dejan ver el bosque.

Cómo puedes llamarte pobre, cuando eres capaz de pagar por un litro de bencina más del triple de lo que pago yo.

Cuando te das el lujo de pagar tarifas de electricidad, de teléfono y celular un 80% más caras de lo que me cuestan a mí, pagar comisiones por servicios bancarios y tarjetas de crédito del triple de lo que aquí nos cuestan; o cuando por un AUTO que a mí me cuesta 2.000 dólares, tú puedes pagar (por el mismo) 15.000 dólares.

¿Por que tú sí puedes darte el gusto de regalarle $13.000 dólares al gobierno y nosotros no?

Juan, ¡NO TE ENTIENDO!

Nosotros somos pobres, los habitantes de Florida. Por eso el Gobierno Estatal, teniendo en cuenta nuestra precaria situación financiera, nos cobra sólo el 2% de IVA (hay otro 4% que es Federal; total = 6%) Y no 19% como a ustedes los ricos que viven en CHILE.

Además, son ustedes los que tienen 'Impuestos al Lujo' como son los impuestos por gasolina y gas, alcohol, cigarros, puros, cerveza, vinos, etc.) que alcanza hasta el 320% del valor original, y otros impuestos como: GANANCIAS (impuesto sobre las utilidades y sueldos), Impuesto sobre automóviles nuevos, IMPUESTO A LOS BIENES PERSONALES (impuesto a los bienes de las empresas), Impuesto por uso de automóvil.

Y dichoso que todavía te das el lujo de pagar IVA por estos impuestos, además de todos los trámites y pagos estatales y municipales. Porque si ustedes no fueran ricos, ¿qué sentido tendría tener unos impuestos de ese calibre?

¿POBRES?, ¿de dónde? Un país que es capaz de cobrar el IMPUESTO A LAS GANANCIAS Y A LOS BIENES PERSONALES (mediante anticipos) POR ADELANTADO como CHILE necesariamente tiene que nadar en la abundancia, porque considera que los negocios de la nación y de todos sus habitantes siempre tendrán ganancias a pesar de saqueos y asaltos, mordidas, huracanes, temblores, corrupción, saqueo fiscal y del Transantiago, Ferrocarriles, Chile Recortes e inundaciones y por supuesto de seguro que todos deben de ganar muchísimo.

Los pobres somos nosotros, los que vivimos en USA que NO pagamos Impuesto sobre la Renta si ganamos menos de $3.000 dólares al mes POR PERSONA (más o menos $ 1.500.000.- pesos chilenos).

Y allí pagan guardias privados en bancos, condominios, municipales, etc. mientras que nosotros nos conformamos con la policía pública. Allí hasta envían a los hijos a colegios privados y mira si seremos pobres aquí en EE.UU., que las escuelas públicas te prestan los libros de estudio previendo que no tienes con qué comprarlos.

A veces me asombra la riqueza de los chilenos que piden un préstamo cualquiera, y son capaces de pagar 38% anual de
intereses, como mínimo.

¡¡¡ ESO ES SER RICO!!!

No como aquí, que apenas llegamos al 8% (generalmente 7.8%), justamente porque NO estamos en condiciones de pagar más.

Supongo que, como todo rico, tienes un AUTO y que estás pagando un 8 o 10% anual de seguro; si te sirve de información,
yo pago sólo $345 dólares por año. Y como te sobra el dinero, tú si puedes efectuar pagos anuales de aproximadamente $80.000 PESOS por concepto de eso que ustedes llaman IMPUESTO AL AUTOMOTOR, mientras que acá nosotros no podemos darnos esos lujos y cuando mucho pagamos $15 dólares anuales por el STICKER sin importar qué modelo de auto manejes, pero claro, eso es para gente apretada de recursos que no puede erogar los enormes flujos que ustedes los CHILENOS manejan.

Saca la cuenta. ¿Quién es el rico, y quién el pobre?

Por último, más del 10% de la población económicamente activa en CHILE NO TRABAJA .

Aquí, en cambio, sólo hay un 4% en la misma situación. ¿No te parece que el vivir sin trabajar es un lujo que sólo los ricos se pueden dar? Vamos hermano, te quedaste en CHILE porque eres RICO. Son los pobres como yo los que nos fuimos a probar suerte a otros lados.

Me contaron también que a los funcionarios regionales, provinciales y municipales, les paga el pueblo(indirectamente, claro) un MONTON de sueldo. Sin contar coimas, etc.. Qué envidia ¡¡ESO SÍ ES VIVIR EN LA RIQUEZA !!

Bueno, Juan, te mando un abrazo y ahí luego me cuentas cómo les va con el nuevo presupuesto y las elecciones municipales de este año; lo que sí es seguro es que les aumentaran más los impuestos. Pero no te preocupes, que la inflación te los va a diluir. Pero bueno, eso es lo de menos cuando se tiene plata para pagarlos.

Atentamente,

Tu pobre amigo inmigrante.

viernes, 29 de julio de 2011

El sentido profundo de las movilizaciones



Juan Gajardo Quintana

A muchos debe sorprenderles lo que algunos “venerables defensores de la ley y el orden” califican como tozudez de los estudiantes ante las propuestas y voluntad de diálogo de parte del gobierno. Cómo puede ser que llegaran incluso a exigir la salida del ministro del ramo y que, finalmente produjeran mucho más: una modificación del gabinete. Más aún, el plan para mejorar la educación, el Gane, ofrece la posbilidad de inyectar la no despreciable suma de 4.000 millones de dólares norteamericanos, amén de propiciar una mejor fiscalización y regulación de la oferta educativa, sea pública y privada, dejando abierta la discusión en torno a la pertinencia del lucro como derecho de los dueños de establecimientos particulares, tanto colegios como universidades. Entonces, ¿cómo es que a la fecha los jóvenes se mantienen en sus tomas en lugar de allanar el camino a un consenso que finalmente ha de beneficiar al país? Para el observador no conmprometido con el devenir histórico de la nación, es posible que estos cuestionamientos resulten absolutamente normales, pero no es lo mismo para quien aprecia la panorámica que encuadra el fenómeno en cuestión. En primer término, no es solamente el ámbito educativo el que está en efervescencia. La inquietud e impaciencia es un sentimiento que atraviesa a la ciudadanía en su conjunto. Desde los estudiantes a los jubilados, pasando a las dueñas de casa, los gremios, empresarios pequeños y medianos, los sindicatos y colegios profesionales. Existen variados conflictos de escala menor que van aumentando y tienden a sostenerse, pero que no son objetos de atención por parte de la prensa. En general, los medios informan y comentan tan solo aquellos acontecimientos acerca de los cuales ya es imposible hacerse el cucho. Mal que mal informar se ha constituido en los últimos tiempos la mejor forma de desinformar. ¿Dónde se encuentra la raíz de estas masivas manifestaciones de descontento? Si el crecimiento va viento en popa, el imacec muestra guarismos inéditos y la macroeconomía exhibe índices envidiables, entonces ¿qué será lo que le pasa al pueblo chileno? Nos atrevemos a responder que está sufriendo el síndrome de la novia desengañada, la que después de paciente espera para ver en su dedo el anillo de compromiso, se queda finalmente plantada en la puerta de la iglesia. La oportunidad para el casorio, la vio el 52 % del electorado en este “quinto gobierno de derecha” (P. Longueira), sin embargo tanto la dote como la casita amueblada se quedó solamente en una hermosa e incumplida ilusión. Lo real, lo concreto, es que los resultados de la brillante gestión macroeconómica de las administraciones a partir de los años setenta, jamás se ha traducido en un verdadero gobierno para y con el pueblo (“la gente”, para los oídos púdicos), sino que abrió las puertas a los negocios de los grandes holding locales y principalmente a las transnacionales, las que día a día y mientras el resto dormimos el sueño de los justos, se van apoderando centímetro a centímetro del pedazo de patria que a cada uno nos corresponde. Y qué decir de la promesa de la excelencia, cuando todos sabemos en la mayoría de los casos, abandonó el servicio público el gran contingente de masa inútil (“la grasa”, según algunos), para ser reemplazada por el charqui, que siempre sale más caro. Y en las altas esferas se vuelve a la “antigua forma de gobernar”, vale decir, con los políticos, idos a buscar al Senado.
Los problemas de la educación no se resuelven con una cantidad de plata que parece mucha, pero que repartida en el tiempo que se ha estimado, pierde gran parte de sus efectividad. Las dificultades que viven los trabajadores subcontratados no es un conflicto estrictamente entre particulares, como quiere hacerlo creer la autoridad y la forma como las aguas, las riquezas mineras y el espacio de las ciudades se reparten entre los amigos y conocidos emprendedores, es una situación que exaspera a la mayoría que mira desde la galucha. Los conflictos de interés de fallidos ministros e intendentes no es mero azar ni casualidad.
Pues bien, la certera percepción de los jóvenes y la visión de los trabajadores y profesionales, acerca de cómo el establishment politíco, financiado por los grandes empresarios, tiene secuestrada la institucionalidad con el fin facilitar la perdurabilidad del sistema, es lo que tiene a las masas en la calle, intentando lo extraordinariamente difícil, rescatar a la patria para los ciudadanos.

jueves, 14 de julio de 2011


Educar, sacar a la luz


Sócrates, según Platón, afirmaba que tenía un daimon el cual le conminaba a que aprendiera música. El filósofo, que se consideraba a sí mismo un ignorante y que, por eso mismo, fue calificado por el oráculo como el más sabio de los mortales, desconfiaba del arte. Para él, la única actividad del hombre válida para aspirar a la verdad era la filosofía, el ejercicio de la razón, del pensamiento reflexivo, mediante el cual nos podemos acercar a la esencia de las cosas. La realidad para el hombre sabio no corresponde a las sensaciones que nos rodean, por más que estén avaladas por los sentidos y la experiencia empírica. Detrás se ellas se esconde el ser, la verdad, solo accesible mediante el uso de la razón. Por tal motivo, su actuación consistía en promover el ejercicio de esta cualidad esencialmente humana, entre los jóvenes y ciudadanos connotados de Atenas. Puso toda su competencia y habilidad como educador en hacer dudar a la gente acerca de sus convicciones, de modo que revisaran la calidad y coherencia de sus ideas, creencias y supuestos conocimientos. Utilizando su método, propugnaba primero que la persona reconociera su ignorancia para luego a través de un esfuerzo sostenido y sistemático arribara a la verdad, surgida de las propias fuentes escondidas en el sujeto. El modelo pedagógico de Sócrates, después de más de 2300 años transcurridos, aún nos tiene demasiado que enseñar. Sobre todo en estos tiempos en que hemos extraviado el sentido profundo de la educación, confundiéndola con una competencia en la que cada uno intenta sacar más puntos que el otro, con el fin de acceder a los escasos recursos aportados por el estado para hacerse de una profesión u oficio que le depare una vida cómoda y placentera.
La palabra educación tiene su raíz en el latín educere, cuyo significado básico es 'sacar a la luz', 'conducir desde el interior'. Nótese la correspondencia con la etimología del vocablo alumno, que significa llanamente 'sin luz'. El primer término contiene inmerso el sentido de buscar precisamente dentro de la persona las potencialidades que permitirán el desarrollo y el avance hacia la plenificación del ser humano, en armonía con el discurso del sabio de Atenas. Cuando abrazamos la profesión de educadores, quienes nos formamos bajo el alero de una universidad con un gran compromiso educativo, que hacía de los fundamentos filosóficos, psicológicos y sociológicos el sustrato y el marco para la ingente, importante y hermosa tarea formativa, nunca imaginamos que desembocaríamos en el marasmo actual, donde todo aquello que es consustancial para el crecimiento y plenitud humana, se ha desechado y sacrificado en los altares del exitismo, la competencia salvaje y del mercado. La educación transformada en una mercadería sujeta a los vaivenes de las cotizaciones bursátiles. ¿O no me digan Uds. que no saben que las instituciones privadas dedicadas al negocio de la educación, son objeto de transacciones, pasando de mano de un consorcio a otro, incluyendo en esos negociados las “carteras” constituidas por los alumnos y las deudas que han adquirido para poder acceder a una carrera profesional? Esta realidad adopta un cariz más grave si tiene lugar en las fases primarias del sistema educacional, es decir, prebásica, básica y media. La lógica del mercado se advierte cuando, por ejemplo, en los daems ejerce predominio el criterio administrativo-financiero sobre el técnico pedagógico. Cuando se cierran escuelas porque no son viables económicamente, cuando los profesores y directivos se trenzan en disputas por ver qué establecimiento obtiene mejores guarismos en el SIMCE o en la PSU, convencidos que no existen otros indicadores más significativos para evaluar la calidad de la educación. Cuando surgen negocios millonarios basados en esa agria disputa, como son los preuniversitarios. La educación a través de los siglos, en todas las culturas tuvo un doble papel de integración social y de formación humana y era ejercida, en su dimensión sistemática (puesto que en su aspecto espontáneo, es realizada por la sociedad en su conjunto), por los más conspicuos ciudadanos, consagrados por su sabiduría, mesura, conocimiento del alma humana y de las materias a impartir, como lo fueron grandes maestros a la manera de Sócrates. De repente, de la noche a la mañana, tanto sus propósitos y procesos formativos, cayeron en mano de un conjunto de tecnócratas que decidieron convertirla en mercadería y herramienta de segregación social.