Página de opinión personal sobre cualquier tema, especialmente de educación. Se aceptan comentarios y críticas.
martes, 7 de febrero de 2012
“Vendo canciones al viento, a luca quiniento’ y a dos por tres mil”
Con respecto a las “malas prácticas” en política, cabe señalar que pertenecen al ADN de este quehacer humano. El próximo año se cumplirá medio siglo de la publicación de El Príncipe, obra cumbre de Nicolás Maquiavelo, quien en ella separó los propósitos de la actividad política y la administración del poder, de los conceptos de la ética y la moral. En este sentido, para alcanzar los ansiados objetivos que anidan en el corazón del político, no existen más trabas que las circunstancias y las ocasiones coyunturales. El aspirante al poder tiene que poseer la calma, el sentido de la oportunidad, pero también el grado de agresividad que requiere el momento.
Acerca de los móviles que impulsa al político a actuar (gobernante, candidato, líder sindical, etc..), señala: “Todos tienen un propósito, y puesto que nos es imposible conocer sus secretos, nos vemos obligados en parte a inferirlo de las palabras y los actos que cumplen, y en parte a imaginarlo”. Es decir, nunca nosotros, ciudadanos comunes, conoceremos en realidad los sentimientos e intenciones de quienes regirán nuestros destinos. Sin embargo, existe una parte de la ciudadanía –los inevitables inconformistas- que siempre estarán mirando debajo del agua y escuchando a comentaristas, opinólogos y analistas, en lugar de creer a pies juntillas, como lo hace buena parte de la gente, las palabras melosas y persuasivas de los “servidores públicos”.
Si bien es cierto, sobre la faz de la tierra no existe justo “ni aun uno”, de todos modos, la humanidad considera que aquellos en cuyas manos está nuestro destino, deben exhibir una conducta ejemplar y procurar que las herramientas del poder estén al servicio de la sociedad. Obviamente, las estrictas normas morales de han ido relajando con el tiempo, y ni a los líderes políticos –ni a nadie-se le exige un comportamiento intachable. En la administración de la república, no obstante, la sociedad es más que exigente, independientemente que eso mismos críticos, si estuvieran con el sartén por el mango, caigan en las tentaciones propias del ejercicio del poder. Por eso, sabiendo que somos “débiles”, es que se hace necesario establecer instrumentos que obliguen a la transparencia, aplicándolos sean cuales fueren las circunstancias..
En la lucha electoral, habitualmente -y lo saben quienes han estado en el escenario político- se recurre a muchas argucias y triquiñuelas de la más alta y la más baja ralea. La cosa funciona hasta que el rival tiene la oportunidad de sacarla a la luz y en ese momento hay dos opciones: aguantar el chaparrón de la mejor forma, o entrar a negociar para minimizar los daños.
A propósito de los últimos acontecimientos ventilados por parte de la prensa, es muy probable que a nivel local tendremos más ocasiones de asistir a este tipo de escenas, como también es posible que quedaremos ayunos e ignorantes de otras muchas, las cuales solo sospecharemos por los ojos rojos de algunos y la extrema palidez de otros, producto de noches sin dormir, alteraciones digestivas y cefaleas varias. Sin embargo, habrá algunos, los “verdaderos políticos”, a quienes no los delatará síntoma alguno y proseguirán su marcha hacia el estrado gallardamente, con la palabra precisa y la sonrisa perfecta. Quizás en su mente deambularán las palabras de Nicolás: “Desde hace un tiempo a esta parte, yo no digo nunca lo que creo, ni creo nunca lo que digo, y si se me escapa alguna verdad de vez en cuando, la escondo entre tantas mentiras, que es difícil reconocerla”.
jueves, 2 de febrero de 2012
Los primeros heridos en la batalla política (o el arte de caminar con pie de plomo)
Es una verdadera lástima que nuevos rostros en la política hayan visto frustradas sus aspiraciones como alternativas viables. Y por lo general, la causa es la misma: no pudieron sobreponerse a las maquinarias que los más viejos tienen montadas al interior de los partidos. Aunque más que maquinarias, son verdaderas pirámides construidas a través del tiempo, con la finalidad de asegurarse los apoyos necesarios para sostener las carreras políticas de los que ya están instalados. Porque, estimado lector, ¿se acuerda de esas cartas pegotes que le llegan cada cierto tiempo instándole a iniciar su propia empresa? Según eso, usted entra a formar parte de una célula y debe conseguir x número de nuevos afiliados para formar la suya propia. Algo muy parecido acontece dentro de los partidos, de modo que, llegado el momento, el iniciador de esta cadena, cuenta con los dependientes necesarios para proclamarse el elegido entre los suyos. Con la salvedad que, al igual que en esas famosas pirámides, el único ganador resulta ser el que comenzó todo y se aseguró de tener a los suyos en los puestos clave. Es por eso que, en primer término, lamentamos que figuras promisorias como Miguel Vásquez García, un personaje que ha dado muestras de integridad y consecuencia, características escasas en estos tiempos, haya sido desplazado por determinadas personas que sí pertenecen al tipo de esquema que describimos, dentro del partido al cual pertenece Vásquez García, la Democracia Cristiana. El desencanto con el que se plantea el afectado, al conversar con él, nace de reconocerse como el nombre en el cual los referentes locales, dentro de su partido, habían depositado su confianza. Sin embargo, parece que tuvieron más poder, a la hora de las decisiones, quienes detentaban la representación a nivel distrital, es decir, regional, todos proclives al consejero regional, señor Pablo Gutiérrez. Cabe reflexionar acerca de cuál puede ser el sentimiento de quienes sienten la necesidad de promover el surgimiento de líderes desde las bases partidarias.
Otro aspecto que no deja de ser decepcionante, es la escasez de competidores en las Primarias de la Concertación. Cuando todos esperábamos asistir a una contienda amplia con representantes de todas las colectividades de la coalición, incluso otros más, desembocamos en un duelo singular entre dos candidatos. Empieza uno a sospechar acerca de la certeza y calidad de los discursos pronunciados. No podemos entender cómo se lanza alguien a la aventura y después aparece renunciando -mejor dicho, no aparece- a la hora de las definiciones. Más aún cuando recibimos trascendidos que denuncian un intento de negociación –léase, arreglín- de parte de los representantes del fallido candidato. Intentos que hablan de concesión de de puestos municipales, bajo la condición de dejar el camino amplio y abierto para el candidato socialista, acerca de cuyo equipo algunos ciudadanos han declarado recibir información falsa respecto a la obligatoriedad de votar y, por otro lado, es notorio su discurso triunfalista, en orden a presentarse como el abanderado pre-tempore de la alianza opositora.
Conviene destacar, finalmente, la escasa novedad con que nos estamos acercando a los comicios, cuando los rostros alternativos encuentran tanta resistencia para emerger, en circunstancia que la población ha mostrado con creces su abominación por las prácticas, la retórica e incluso los nombres de quienes han hegemonizado la política en los últimos tiempos. Para qué decir, de los equipos, esos mismos que veíamos apoltronados detrás de los escritorios, cada vez que nosotros, modestos ciudadanos, necesitábamos hacer un trámite en alguna oficina pública.
martes, 31 de enero de 2012
Candidatos a alcalde son proclamados para las Primarias de la Concertación
Candidatos a alcalde son proclamados para las Primarias de la Concertación
En un acto que contó con la presencia de los presidentes de los partidos que componen la Concertación, fueron presentados los aspirantes a alcalde a nivel regional.
La proclamación tuvo lugar en las dependencias del Hotel Marcos Gamero en la ciudad de Talca, el día martes recién pasado. En la oportunidad, se destacó la necesidad de recuperar las alcaldías para la oposición, porque, según coincidieron los timoneles de la colectividad, “no se justifica el alto nivel de apoyo recibido en las últimas elecciones presidenciales con el número de municipios” en manos de la coalición de centroizquierda.
Algunas comunas ya tienen resueltos sus abanderados, pero otras, como es el caso de Linares, deberán realizar una elección de Primarias Municipales. Con respecto a los aspirantes que compiten en nuestra comuna, hasta la realización de la ceremonia, solo figuraban los nombres de Jorge Pinochet Aedo y Rodrigo Hermosilla Gatica, del PPD y PS, respectivamente. Fue notoria la ausencia de nombres vinculados con la Democracia Cristiana y del Partido Radical, aunque la jornada de inscripciones se cerraba a las 24:00.
Ante la consulta de la prensa, el abanderado PPD, Jorge Pinochet, señaló sentirse muy satisfecho por la concreción de esta etapa en el proceso de Primarias, que “consolida la propuesta que desde el principio nosotros habíamos realizado: comicios internos de la Concertación de carácter vinculante, es decir, cuyos resultados obligan a todos los miembros de la colectividad”.
En relación al requisito para el patrocinio de la candidatura, declaró que “en menos de 15 días reunimos 955 firmas, que sobrepasan en más de 300 el mínimo exigido. Además, todas son adhesiones responsables y meditadas de parte de ciudadanos linarenses, sin diferencia de edad o género”.
martes, 24 de enero de 2012
Protagonistas del acontecer
Juan Gajardo Quintana
Con motivo de la publicación del primer periódico en nuestro país, La Aurora de Chile, en 1812, se celebra este año el bicentenario de la actividad periodística a nivel nacional.
Dicho periódico, fundado por Quirino Limachez, anagrama de Camilo Henríquez, tenía un carácter combativo y decididamente vinculado a una causa. Muchas publicaciones posteriores mantuvieron a través del tiempo esa misma vocación de denuncia, especialmente en los momentos más difíciles que ha vivido nuestra nación. Incluso algunos hombres de prensa experimentaron sacrificios que alcanzaron la pérdida de su propia vida, en aras de su vocación.
En sus inicios, la actividad periodística tuvo mucho de autodidacta y experimental, pero los que consiguieron hacerse expertos a través de la práctica y el ejercicio, luego se constituyeron maestros y enseñaron a las nuevas generaciones en el ámbito de los claustros universitarios.
Esta actividad, vital para la convivencia democrática, cumple un papel determinante para la sanidad de la salud mental de la sociedad. Por eso mismo es que de los hombres y mujeres de prensa, como asimismo de los medios en los que trabajan, se espera un compromiso esencial con la verdad y una actitud valerosa y equidistante de los centros de poder e influencia. Todo esto, a pesar de ser a veces una perspectiva utópica, le concede al periodista una imagen de libertador e intérprete de las esperanzas del pueblo.
A nivel local, hemos tenido la suerte de contar con hombres y mujeres que han incursionado con amor y pasión en este mundo complejo de las comunicaciones, dándole vida a un universo paralelo, la radio y la prensa, que a través de las décadas acompañó a los linarenses en su empeño por progresar sobre este suelo provinciano.
Actualmente en nuestros medios ha habido una explosión de espacios dedicados al acontecer social y político, asumidos con mayor o menor sentido crítico, pero, al fin y al cabo, respondiendo a la necesidad que tiene la comunidad, la gente, el pueblo, de saber de las andanzas de sus representantes, para juzgar tanto sus aciertos como sus barrabasadas.
Destacamos en este aspecto a un proyecto radial llevado adelante por un personaje que, a nuestro juicio, le corresponde gran parte de la responsabilidad en este despertar informativo, que incluye el análisis, la crítica y actitud inquisitiva frente a los hechos. En efecto, Miguel Vásquez García ha puesto sobre el escenario de la actividad comunicacional, el desafío de descubrir las claves y códigos que subyacen escondidos en los hechos, actuaciones y palabras de los protagonistas de la noticia. Apertrechado de una visión alimentada por la experiencia y la preparación académica, como educador y hombre de leyes, ha sido capaz de dirigir la atención hacia aquellos elementos que sí son noticias, descartando la anécdota que muchas veces esconde el verdadero significado de los acontecimientos. Esa es la impronta de su programa Desayunando en terreno, actualmente en radio Innovadora ¿Y todo con qué propósito? El de crear en nuestra comuna un ambiente más propicio al diálogo, a la discusión. Todo ello en la búsqueda de caminos para brindarle oportunidades de desarrollo a nuestra tierra y su gente.
Posiblemente, Miguel Vásquez incursionará en áreas más decisivas, con el fin de tener la posibilidad de poner sus palabras en obras, pero ahí es el pueblo y su soberanía quien decidirá si su mensaje radial se ha concretar en acciones y decisiones en el contexto político.
viernes, 20 de enero de 2012
Verano y placer en la ciudad


Juan Gajardo Quintana
Es uno de los recintos más divertidos que existen en la ciudad de Linares. Te puede mantener entretenido toda la mañana o toda la tarde, desde el primer minuto que llegas hasta cuando te vas. No lo supera ninguna disco, menos los lateros chat de Internet, diseñados para gente aburrida o falta de imaginación. Para poder disfrutar de la emoción o del solaz que ofrece el lugar en cuestión, no se precisan gigantescos decibeles o pirotecnia cara y peligrosa. Es curioso, pero precisamente toda esa faramalla que explota y se diluye en un momento, vendría a ser un estorbo a la hora de sacarle el jugo a la diversión que encierra este portentoso escenario. Pero, como en todo orden de cosas, para extraer el zumo del esparcimiento que ofrece, es necesario llegar preparado. Siendo el juego y la diversión algo extremadamente serio, no se pueden abandonar al azar los criterios y pormenores que harán de nuestro pasatiempo algo digno de atesorar a través del tiempo. En este quehacer lúdico se necesita haber superado estadios previos de inconsciencia e incompetencia y haber entrado en el plano de los elegidos, aunque partiendo de los niveles más básicos. Por lo demás, todos quienes entran en el espacio delimitado por sus adustas paredes, serán objeto de la más dilecta de las atenciones de quienes están encargados de guiarlos en el conocimiento y avance en el juego.
Conforme pase el tiempo, el participante entrará en espacios de descubrimiento que, no por sospechados, son menos inéditos y sorprendentes.
Frente él se irán perfilando mundos y estructuras que de haber permanecido uno fuera del recinto, se habrían mantenido en estado latente e ignorados, no solo para su intelecto, sino también para su espíritu y su entrañable capacidad de goce. Gracias a ello, el visitante tiene la posibilidad de deambular a través de trayectorias concéntricas o excéntricas, según sea el caso, sin necesidad de moverse del punto en que se encuentra. Lo más probable es que sus pupilas se dilaten y la capacidad perceptiva aumente geométricamente y llegue a niveles de comprensión de todas las realidades presentes o alternas. Todo esto a medida que se entregue con mayor o menor frenesí al peregrinaje inmóvil para el cual están diseñados los espacios que encierra el perímetro del lugar. Quien no sea capaz de descubrir el sinnúmero de posibilidades que este microcosmos ofrece y desprecie a quienes laboran entre sus instalaciones, vagará eternamente por los caminos adyacentes trazados alrededor, pero jamás podrá entender siquiera el significado de profundizar en los laberintos del misterio, del hogar del ser, como tampoco el sentido de su propia existencia. Se quedará tecleando en máquinas, computadores y notebook palabras que jamás serán leídas, pues la avidez por decir algo le impedirá percatarse de las ideas que flotan dispersas e inasibles para él.
Eso es lo que por lo menos dicen mis amigos que frecuentan la biblioteca. Ya divagar entre sus paredes se convierte para ellos en una travesía de carácter cósmico. No es la Biblioteca de Babel de Borges, aunque se pareció a ella durante su remodelación. Ahora ostenta un rostro sugestivo para todo aquel que quiera lavar su cara entre las fuentes iniciáticas, indiferente de su edad. Tenemos suerte quienes cruzamos su umbral, de encontrarnos con gente para quienes las letras, sean en papel o virtuales en la pantalla del computador, constituyen compañeras, madres, amantes y nanas. Gracias a Dios que la profecía de Bradbury en Fahrenheit 451 aún…aún, no se cumple.
Lo importante es que sepamos cumplir con el rito que exige la experiencia de entrar a una biblioteca y comulgar apasionadamente con los libros y sus apasionantes secretos. Hagámoslo, silenciosamente y expectantes.
domingo, 15 de enero de 2012
Un Estado que juega con fuego
Juan Gajardo Quintana
Cuando el Presidente alega que los incendios fueron intencionales, es muy posible que esté viendo que provocar un siniestro que arrase con importantes extensiones de flora y poblaciones de fauna, es un negocio que le puede convenir a determinados grupos de interés.
De otra manera es imposible pensar que alguien cause un desastre de tales proporciones.
Algunas reacciones dan que pensar así. Prontamente, determinados personajes insinuaron que tales predios estarían mejor protegidos si se parcelaran y se entregaran a manos particulares. Es obvio que el suelo es uno de los bienes renovables que más apetito despierta en los “emprendedores” y “visionarios” que ven que no está lejano el día en que los recursos terrestres serán motivos de genuinas guerras por su posesión. Esto vale para el agua, las reservas minerales y, obviamente los suelos cultivables. Lo preocupante es que sabemos que se realizan ingentes (enormes) esfuerzos en este preciso momento, echando mano a todo el poder económico, político y social, para hacerse cada vez más de estos bienes escasos, independientemente de la vulnerabilidad en que puedan quedar las comunidades afectadas.
Tampoco hay que ser muy cándido, para no darse cuenta que la insinuación de intencionalidad, también se relaciona con la suspicacia que despiertan las ansias reivindicacionistas del pueblo mapuche. Pero, parece ser que quienes primero experimentaron lo implacable de la toma de posesión por el expediente del fuego, fueron los miembros de nuestros pueblos aborígenes. Por allá en el siglo 19, cuando se desarrolló una entusiasta política de colonización de nuestro sur, Vicente Pérez Rosales, aventurero y hombre de acción, fue comisionado por el gobierno de Chile para motivar a los europeos, especialmente alemanes, a que vinieron a disfrutar de las bondades de nuestro territorio. Ante lo perentorio de la necesidad de suelo para los colonos, el insigne estadista no trepidó en arrasar con fuego el inmenso territorio de Llanquihue, incendio que duró tres meses. Bosques milenarios, con sus intrincados biosistemas desaparecieron bajo las llamas, para no levantarse jamás. Especies únicas de la flora y la fauna – incluso de la fauna marina-fueron sofocadas por las humaredas tóxicas azuzadas por los combustibles utilizados para evitar su extinción. Mención especial merecen los asentamientos humanos de los cuales jamás se tuvo censo alguno. Por lo demás, tampoco era preocupación de ese Estado que décadas antes había pagado o auspiciado a naturalistas como Von Humboldt, Gay o al mismo Darwin para hacer un levantamiento de los ecosistemas existentes en esas latitudes. Conclusión: bosques milenarios en el curso de tres infernales meses se transformaron en suelos arrasados y fertilizados por las cenizas de las majestuosas especies que habían reinado sin contrapeso a través de las edades.
Entonces, hay razón de sobra para ponerse suspicaces. Los ciudadanos de a pie, sabemos que detrás de la pompa de los grandes negociados en pro del crecimiento (palabra fetiche del sistema neoliberal), se desenvuelve el más solapado, subrepticio (escondido) y desprejuiciado estilo de quienes son los innovadores -depredadores- y especuladores del momento actual.
sábado, 31 de diciembre de 2011
Recuento

Juan Gajardo Quintana
El círculo, la figura perfecta, donde cada punto de la circunferencia está a la misma distancia de su centro. Se dice que todos los cuerpos celestes tienden a la línea recta, pero cuando son atrapados por la gravedad de un cuerpo mayor, quedan librados de su destino eterno y se circunscriben a la misión de girar infinitamente en torno a su amo y señor, adquiriendo así un sentido de existencia. Por eso es que todos los ceremoniales y cuanto hay de simbólico tienen como referencia a esta figura, cuya epifanía son los astros, sus órbitas, la madre tierra, los ciclos naturales e incluso el devenir humano, tanto social como personal. Cuanto hacemos obedece al concepto del eterno devenir, el eterno retorno. Estaciones, ciclos vitales e incluso hábitos domésticos. Empezamos nuestra vida dependiendo de los demás y la concluimos igual. Emprendemos el año dándonos abrazos de buenos deseos y lo terminamos de la misma forma. Nos alegramos que se vaya el viejo y que venga el nuevo y así ad aeternam. Son los rituales que nos impone la existencia, el ser en el tiempo y la certidumbre que la eternidad también es un círculo cerrado, del cual nos es imposible escapar.
La última noche del año, cuando nos sentemos en círculo alrededor de la mesa, consideraremos cuánta alegría nos deparó ese corro de personas amadas, pero también cuánta zozobra implicó su existencia, cuántos desvelos y preocupaciones, por el solo y grandioso hecho de que son nuestros amados. Por otra parte, habrá tristeza porque en esa cadena faltará un eslabón que el año que se va se permitió rompielo. Pensaremos, entonces, con esperanza y resignación, que algún día también nosotros emprenderemos ese camino, rompiendo el concepto del círculo y recuperaremos el impulso inicial, que en realidad era el proyecto primigenio, para sumarnos a las miríadas de estrellas que van desenlazadas en infinita línea recta tras el propósito final.
Luego de rodear el cuello de nuestros familiares y amigos, en un círculo de afecto y deseo profundo de tenerlos cerca, deberemos desenlazarnos para que cada uno quede a su merced buscando su propio centro de gravedad.
Ya, al otro lado del umbral, contemplando el rostro alternativo de Jano (según los romanos el dios de las puertas, los comienzos y los finales), ya pensaremos que el fenómeno vivido solo fue un sueño del que tan solo cabe despertar.
sábado, 24 de diciembre de 2011
Más de 2.000 años después…

Juan Gajardo Quintana
Es impresionante como algunas instituciones prevalecen en el tiempo y contra el tiempo. Pueden pasar los milenios, cambiar los vientos de la historia, pero ellas se mantienen incólumes y, más aún, se vigorizan y se expanden cada vez con el impulso de nuevos aires vivificadores. Mientras el pobre ser humano respira el poco lapso que le tocó, ellas perviven y trascienden escribiendo página tras página una larga y nutrida historia. Así acontece con esta institución que cada año establece su impronta en las mentes, los corazones y…bolsillos de los hombres y mujeres del planeta. Cuando adolescente me imaginaba que llegaba un tiempo en que la gente olvidaría la Navidad, ahogada por la tecnologización de la vida, con su imposición de materialismo, racionalismo y escepticismo. Y he aquí que en lugar de hacerla desaparecer, dichos imperativos se han hecho carne y sangre con ella. Le han dado un nuevo impulso, una nueva sustancia y un nuevo sentido. Lo que empezó siendo en la profundidad de los milenios pretéritos, una tierna fiesta de amor e intimidad afectiva, se adaptó a las circunstancias y hela hoy en día vestida de las mejores galas solícitamente prodigadas por el mercado y el consumo. Es imposible imaginar esta magna fiesta sin el tráfago y desesperación por los aguinaldos, las ferias, liquidaciones, ofertones y endeudamientos.
Hace algunos años, caminando en medio de la multitud que se aglomeraba en las estrechas calles de Linares, inmersa en un clímax adquisitivo, experimentaba un sentimiento de superioridad al comprobar que tales impulsos no mellaban mi espíritu. Sin embargo, repentinamente recordé que mi serenidad se debía a la absoluta vaciedad de mis bolsillos, afectados por la cesantía afrentosa a la que me tenía sometido el sistema. Probablemente con la billetera bien provista, ni siquiera hubiese advertido como me sumaba a las furiosas hordas de consumidores.
Cuán dulcemente recuerdo las navidades de mi infancia, cuando todo era sencillo, sensible y misterioso. Nos acostábamos en una verdadera Noche de Paz, sin jolgorio, gritos ni exabruptos, confiados en que madre tendría algo hermoso reservado para cuando llegara la mañana. Efectivamente al despertar nos encontrábamos con el tazón de chocolate, los sencillos pero primorosos regalos que las amantes manos maternas habían aderezado, para que el fruto del esfuerzo de nuestro padre luciera esplendoroso ante la vista de sus pequeños hijos. Claro que eso lo sabríamos después, puesto que para la ingenuidad infantil, era el mismísimo viejo pascuero quien se había portado aquella noche. Para que eso ocurriera, era menester dormir plácidamente y en perfecto sosiego. El paso de los años y el advenimiento de mejorías económicas traería consigo las abundantes cenas de Nochebuena que hasta ahora practicamos, en comunidad con el resto de los habitantes del planeta. Sin embargo, para los que somos adultos, estemos donde estemos, las navidades más dulces son aquellas de nuestra infancia, entibiados por la ternura de nuestra madre y la mirada protectora de nuestro padre. El sentimiento aquel se profundizaba en nuestro ser, exhalando aquella emoción que llenaba la atmósfera del hogar y el vecindario, cubriendo el árbol, los bizcochos, caramelos y los juguetes que avariciosamente aferraban nuestras manos.
Los padres de hoy, sobrevivientes de la navidad de entonces, sencilla y rústica si la comparamos con las sofisticaciones de hoy, intentan rescatar, junto a sus niños, estoy seguro, esa impronta de antaño, cubriendo la casa con luces y pirotecnia, fragancias de golosinas y pinos artificiales, regalos solicitados a pedido y medida de los consumidores, degustando manjares y libaciones diversas, en fin, buscando afanosamente ese paraíso perdido que se niega a desaparecer totalmente y que cada año se refuerza con las aportaciones de malls, supermercados y grandes cadenas, intentando cubrir con creces al humilde niño que olvidado yace en el triste mesón.
viernes, 25 de noviembre de 2011
El sabroso pan que nos falta

Juan Gajardo Quintana
Ante una vieja fotografía en la que aparece una feliz pareja de esposos posando junto a sus retoños, un buen amigo observa sus atavíos y realiza disquisitivos comentarios. “Cuánta identidad”, observa.
En el grabado, un garboso caballero en su impecable traje, sentado junto a su joven mujer, elegante y aristocrática en su actitud, con un niño en su regazo, en tanto dos pequeños de distinto sexo, se acomodan a sus pies en actitud ingenua e interrogante. Los personajes corresponden a una familia sureña de mediados del siglo 20, instalada en un paraje rural, habida cuenta de los zarzales a sus espaldas y el polvoriento sitio donde acomodan sus pies. Es llamativa la manera como han construido el conjunto con la conciencia clara de que serán inmortalizados por el lente. Nótese el pañuelo en el bolsillo pectoral y el traje a la medida del señor y su actitud de solvencia. La dama irradia satisfacción y sentimiento de complacencia. “Evidentemente, son personas de campo, que no necesitan ni manta ni sombrero para sentirse dueños de su ser”, precisa mi amigo. Concuerdo con él, porque es notable el espíritu que proyectan en su estampa, denotando convicción y posicionamiento. Es decir, parecen decirnos que ellos saben quienes son. “Se han dispuesto para una ocasión especial”-insiste mi contertulio, - “Se identifican plenamente con la imagen que proponen”.
Han pasado 52 años desde que mis padres se fotografiaron para esta ocasión. Mi progenitor renunció a nuestro mundo en 1997. Mi madre adornó esta tierra hasta el reciente lunes 21 de noviembre. Detrás dejaron generosidad, esfuerzo y quilos de autenticidad. Él fue obrero, cuyo sueldo modesto se expandió milagrosamente para educar a sus ocho hijos, de los cuales la mayoría es profesional. Ella fue una mujer exitosa. “¿Ejecutiva o empresaria?”, preguntarán ustedes. No, nada de eso. Se puede ser eso, con una vida hecha un desastre. Benedicta crió a sus hijos, su matrimonio fue para toda la vida, esparció alegría y paz a los cuatro puntos cardinales (literalmente, con sus palabras y su actividad epistolar), amó, fue amada. Hoy que este mundo ya no goza del privilegio de tenerla, acudo a su imagen para rescatar valores como la transparencia, la tolerancia, la inocencia frente a la malignidad que nos acecha cada día. Habiendo atravesado prácticamente el siglo 20, siempre dijo que el mejor gobierno había sido el de don Pedro Aguirre Cerda, opción que indicada su concepto de una buena administración: la acción educativa, para la cual siempre mostró disposición, heredada de su madre. Exactamente, vivió las vicisitudes de esa centuria, envuelta en el manto de su vocación por arropar con ternura a lo que consideraba lo más vulnerable, la niñez. De esto dan fe sus hijos y la cantidad de sobrinos y nietos que disfrutaron del pan salido de sus manos. Pan que no solo fortaleció a los de sus sangre, sino que alcanzó las ávidas manos de quienes no lo eran.
Por lo general, la sencillez y devoción por los valores prístinos de la vida humana, no son aclamados por aplausos estrepitosos, pero constituyen los eventos fundacionales de la existencia. No son los grandes líderes y políticos quienes los sostienen, sino las espaldas abnegadas de madres, esposas y hermanas que traslucen sueños como los de Benedicta Quintana Barrales.
viernes, 11 de noviembre de 2011
¿De qué vale saber?

Juan Gajardo Quintana
Un amigo me hizo el siguiente cuestionamiento: Si ni tú o yo podemos influir en las condiciones que afectan a las grandes masas, ¿qué caso tiene opinar y discutir al respecto?
Si en nada puede influir lo que pensemos y digamos en materias, como por ejemplo, la tasa de interés que uno termina pagando en un banco por un crédito de consumo, los cobros excesivos de la cuenta de la luz, del agua, del teléfono o del gas, la cuenta de supermercado que pagamos mes a mes, la rentabilidad de nuestros fondos de pensiones, el valor del plan de la isapre, los intereses que le cobra la multitienda cuando se tiene que comprar ropa o algún electrodomésticos, las duras condiciones que le colocan al emprendimiento, el precio del pasaje de bus o de avión, el porcentaje de peces que queda disponible para los pescadores artesanales, la parrilla programática de los canales de televisión, la línea editorial de los principales medios de comunicación escrito, el arancel que se paga en una escuela o universidad, los jugadores que contrata nuestro equipo de fútbol favorito y por supuesto, la posibilidad de tener educación y salud pública universal y de calidad a través del pago de los impuestos. Menos aún en la política cambiaria, las relaciones internacionales, la distribución de la riqueza, el cálculo del PIB, etc., etc., etc..¿para qué darle tantas vueltas al asunto y gastar saliva, haciendo una gárgara sin fin?
Y pensándolo así, de buenas a primeras, es una observación muy pertinente. Y toca la casualidad que es exactamente la misma objeción que nosotros hemos hecho a los apocalípticos profetas que aparecen en la televisión denunciando conspiraciones y contubernios que, de solo escucharlos, nos indignan y nos preguntamos cómo no hay alguien que nos salve de aquellos malvados. Exactamente, de qué nos sirve conocer tales desmanes, si lo único que podemos hacer es dejar que el cataclismo nos caiga encima, como les ocurre a las hormigas, baratas o termitas cuando son rociadas por el infernal insecticida.
¿Qué utilidad nos significa conocer que la riqueza y éxitos macroeconómicos poco o nada representan para el obrero, el funcionario, el operario, en suma, para el asalariado? ¿O bien, que el poder siempre estará en las manos de los mismos, en lo económico, político y social?
¿Sirve para alguna otra cosa que decepcionarnos cada día del mundo que nos tocó vivir?
Estas preguntas son válidas, en primer término, para todo orden de cosas. ¿Vale la pena saber? El ser humano, esencialmente, quiere saber. El conocimiento es un privilegio y un derecho humano. Jamás podré cambiar la historia, por ejemplo, pero deseo conocerla y explicarme el por qué del presente. Por más que el imperio del saber también esté en manos de una casta privilegiada, existe una masa presionando debajo en procura de la parte de la ración que le corresponde. Por otra parte, suponemos que nadie en su sano juicio, deja de aspirar alguna vez a explicarse las causas de por qué se siente tan jodido. Las cosas no son casuales, son causales o efectos de otras causas.
En definitiva, el saber genera conciencia y la conciencia acción. Sin esta premisa, la monarquía absoluta, jamás hubiese desaparecido.
jueves, 15 de septiembre de 2011
¿En qué momento se fregó el sindicalismo en Chile?

Juan Gajardo Quintana
No cabe duda que en nuestro país el sindicalismo está en crisis. Los años gloriosos de Recabarren, Clotario Blest, Tucapel Jiménez e incluso de Manuel Bustos, quedaron atrás. Las causas de esta situación a la que se ha llegado son muchas. El golpe de 1973, fue decisivo. Sin embargo, diversos y variados elementos posteriores contribuyeron a dar al traste con las conquistas y logros que los trabajadores de Chile habían conseguido con sangre, sudor y lágrimas. Recordemos nomás lo poderosa que era la CUT hasta 1973. Cuán orgullosamente las clases obreras se movilizaban y hacían sentir su presencia en la marcha del país. Todo esto ante la vista escandalizada de la prosapia oligárquica para la cual todo aquello revestía una insolencia que un país decente no podía tolerar. En su fuero interno quizás, muchos suspiraban por el advenimiento de una nueva Santa María de Iquique. Tal como ahora hay voces que claman la acción de los militares para controlar a tanto “vándalo suelto” que no respeta la autoridad. Sumemos también a ello la acción concertada y sistemática de los empresarios para reducir al mínimo y perseguir todo intento que suene a asociatividad al interior de sus consorcios. De hecho, no olvidemos que las propias empresas del primer mandatario han sido señaladas como persecutoras de la actividad sindical. Y sabemos que para ello no se ha escatimado medio técnico ni profesional. El asunto es no dar espacio para que se resienta la “actividad productiva, pos hom…”. Y para rematarla, la propia impericia, inoperancia e incapacidad de los que se han puesto al frente de las organizaciones que deberían representar a los trabajadores. El interés y norte de los que actualmente detentan la imagen de representantes no ha estado precisamente fijado en esa misión. Desde un principio la compulsión ha sido la primacía y la búsqueda de recursos para asentar el poder. La pequeñez y la incapacidad, sumadas a los intereses personales, condenaron definitivamente al movimiento sindical chileno, sumergiéndolo en el marasmo en que lo vemos hoy.
Qué diferente se aprecia este universo en países como Bélgica, Alemania, Suiza y otros, donde el estado de bienestar en que la sociedad se mueve, es el resultado de un sindicalismo poderoso y presente en la plenitud de la vida nacional. Allí los sindicatos son pocos, pero con millones de afiliados. Están sindicalizados los obreros, los empleados, los profesionales, los miembros de las fuerzas armadas e incluso lo están los empresarios.
Esta fuerza poderosa ha logrado crear instancias que significan beneficios irrenunciables para sus representados, acerca de las cuales muchas veces hay que obligar al propio trabajador hacerlas valer. Un empleador, un patrón, en esas naciones no puede excusarse en la ignorancia al momento de atender los derechos de sus empleados o trabajadores. Por cierto, se expondría a sanciones de las que le sería imposible escapar. Por su parte, para que el beneficiario no se vea perjudicado a causa de su desconocimiento de sus derechos, existen agencias especializadas, pagadas por el estado para que intervengan y guíen el proceso en caso de, por ejemplo, accidentes, licencias médicas, cesantía o finiquito. Cabe destacar que la carga sobre el empleador es bastante sustantiva. Si bien es cierto el trabajador debe realizar un aporte para algunos de esos eventos del orden del 12 al 13 por ciento, el empleador desembolsará por ley alrededor del 30 al 40 % del aporte. Sumado a esto, contratará un seguro para cubrir situaciones de accidente laboral. Ciertamente, este ciudadano no deja de lloriquear por ello. Pero la cosa es así y pobre de él que intente burlar su responsabilidad.
Al apreciar esa distante realidad, no cabe más que lamentar y llorar sobre los restos del sindicalismo de nuestra patria y señalar claramente a quienes cargan con la culpa de haber pisoteado los intereses de los trabajadores.
viernes, 9 de septiembre de 2011
Se está arrimando un día feliz


Juan Gajardo Quintana
A estas alturas es imposible que haya alguien acá que crea en la excelencia de la educación chilena. Desde la disposición de la infraestructura hasta el diseño pedagógico se encuentra en tela de juicio. La palabra calidad es el karma que hace pensar, soñar, delirar y disputar a todos los interesados en el tema. Cada cual, desde su punto de vista particular, tiene una definición de cómo entiende la calidad. Sin embargo, en el imaginario colectivo está la visión de un futuro modelo educacional que cuenta con todos los recursos necesarios para su cometido, hasta excelentes perfomances educativas a nivel de aula, generadoras de aprendizajes de alto nivel y de estudiantes con éxito asegurado. Teniendo ese horizonte como fin, cual más, cual menos observa con simpatía (y conveniencia) el desarrollo de las manifestaciones y los entretelones de esta telenovela entre gobierno y estudiantee, incluyendo a muchos que intentan capear de la mejor forma que pueden el temporal , desde apoderados que buscan que sus hijos no pierdan el año, hasta sectores políticos que con calculadora en mano realizan sus escamoteos con el fin de minimizar los daños.
No obstante lo dicho, aspirando cada cual desde su posición a la llegada de ese paraíso de educación de calidad y gratuita para todos, es necesario plantearse un seria interrogante: ¿Cuál será el lugar mío en esa tierra prometida? Como estudiante, profesional de la educación, apoderado, administrador público del sector. La razón para que esta pregunta sea gravitante es simple, pero a la vez fundamental. La bondad o perversidad de los sistemas al final de cuentas está determinada por aquellos que son responsables de su implementación y ejecución. Un corpus legal y administrativo no garantiza nada per se. Es cierto que pueden existir elementos que condenan de antemano al fracaso a algunos modelos organizativos o proyectos sociales y políticos. Por ejemplo, la falta de libertad o una propuesta de democracia protegida, donde los vigilantes terminan convirtiéndose en conculcadores de la vida de los ciudadanos, abortará a la larga cualquier esperanza de desarrollo real. Análoga es la situación con el lucro dentro del sistema educacional. La actividad formativa requiere ingentes gastos, por lo cual la mecánica de una empresa pro utilidad no se entiende en el contexto de la generación de un bien superior, que no está para mezquinar recursos. Pero la sola supresión de estos tipos de inconvenientes y la formulación de modelos en base a principios consagrados por la razón, el conocimiento y el consenso de la mayoría, no garantiza necesariamente la llegada de la felicidad. “Absurdo suponer que el Paraíso, es solo la igualdad, las buenas leyes. El sueño se hace a mano y sin permiso, arando el Porvenir con viejos bueyes”
En consecuencia, el suspenso corre por cuenta de cada uno de los que hoy asistimos y participamos de diferentes modos en este trance histórico. Y a prepararse. Resulta extraño, por decir lo menos, que en todo el discurso que hoy escuchamos, no encuentre cabida (al menos en forma sistematizada) una denuncia clara y directa en relación a aquellos elementos, individuales o colectivos, que han profitado del sistema, dañándolo y convirtiéndose, en definitiva, en una de las causas de la mala calidad y los desastrosos resultados en el ámbito educativo. Por lo tanto, cuidado y a ser coherentes. La llegada de nuevos tiempos es muy posible que tenga el potencial de un “rabo de nube”, que se lleve todo lo feo que hoy enturbia el rostro de la educación, que barra con la tristeza de este Chile o se convierta en “un aguacero en venganza, que cuando escampe parezca nuestra esperanza”.
domingo, 4 de septiembre de 2011
En busca de la trascendencia
Juan Gajardo Quintana
Estas líneas son escritas mientras se cierne sobre el alma nacional un nuevo luto que nos deja a todos con una gran conmoción interior. Gente llena de vida, proyectos y dispuesta a contribuir con sus prójimos necesitados, son detenidos por la implacable naturaleza, que se encarga de recordarnos una y otra vez cuán frágiles somos. En momentos en que disímiles puntos de vista nos enfrentan en un debate, legítimo por lo demás, relacionado con el modelo de desarrollo que queremos para nuestra patria, surge este triste imprevisto que nos impele a tomarnos un momento de reflexión para aquilatar y plantearnos las prioridades de nuestra existencia. Para muchos la vida consiste en el éxito traducido en prestigio, bienes y vida placentera. Y este concepto no es exclusivo de sociedades consumistas como la nuestra, sino que está presente en casi todas las culturas, donde las necesidades básicas constituyen la principal preocupación y, por lo tanto, la resolución de las mismas, si se logra con holgura y amplitud, es signo de bendición y triunfo. Cuando Jesús entregó su mensaje, afirmó que la vida del hombre no consiste en la cantidad de bienes que posee e insistió que no nos afanemos en lo que hemos de comer o vestir. Cuando hablamos del alma humana, no nos referimos necesariamente a algo inasible e inmaterial, de carácter metafísico. Más bien ese concepto dice relación con la misma persona, en su naturaleza compleja, física y psicológica. El alma es la persona misma. Ya hemos meditado anteriormente que la educación humana, que posee múltiples y distintos momentos, tiene un triple rango filosófico, filosófico y social. No es primordial y secundariamente una capacitación para poseer habilidades que apunten a la obtención de bienes materiales. Es el proceso que por definición aspira al desarrollo pleno del hombre y la mujer, abarcando la totalidad de sus facultades y posibilidades. En consecuencia, el proceso educativo es un camino de realización, de autosuperación y desarrollo interior de rango superior. Cuando hace un tiempo se incorporaron en el lenguaje educativo expresiones como destrezas, competencias, competitividad, cliente, producto, se propendió a extraviar a los actores del proceso, del sentido inmanente que posee. Esos son conceptos extraídos del glosario neoliberal, del mundo del mercado. Las leyes del mercado, incluído el lucro, se adueñaron de este ámbito fundamental de la existencia y la productividad pasó a reemplazar el fin último de la educación, que es la plenitud humana. Cabe destacar que la feble preparación de muchos educadores (surgidos precisamente de ese naciente "nicho productivo" aprovechado por institutos y universidades, y no necesariamente privadas estas últimas), fue un ingrediente ideal para que tal "filosofía" fuera abrazada sin mayor resistencia. Se ha afirmado que el mundo actual necesita profesionales eficientes y eficaces, que respondan adecuadamente a las urgentes demandas de la economía globalizada. Los que han defendido esta postura, saben íntimamente que no basta con eso. Por tal razón en el momento de la promulgación de los planes y programas bajo el amparo de la Loce (copia de la Logse española y esta de la legislación análoga australiana, etc...), incorporaron los famosos Objetivos Transversales, que en su planteamiento sustentan las dimensiones que son esenciales a la tarea educativa: el desarrollo de armónico en relación a sí mismo, a la sociedad y a la naturaleza, con un sentido de trascendencia que no se queda en la mera recolección de los recursos para la subsistencia. Otra cosa fue la forma cómo se debían alcanzar tales objetivos, aspecto que se ha venido soslayando hasta hoy. El hecho que colegios de "alto rendimiento", donde los docentes deben trabajar "bajo presión" y los apoderados angustiarse buscando profesores externos para que sus pupilos no sean expulsados, selección arbitraria de alumnos, aranceles en escuelas y colegios, parásitos como los preuniversitarios, universidades que lucran a través de "sociedades espejo" y un largo etcétera, son efectos de tal postura, a nuestro juicio, alejada del sentido básico y central de la educación. Otro efecto más desolador lo constituye el surgimiento de contingentes de individuos con títulos de buen nivel, regulares y malos, que deambulan endeudados, buscando un lugar en el cosmos y algunos mandándose chambonada tras otra, en edificios, puentes y obras viales más construidas. Y lo peor, sin conciencia de su papel en el mundo.
domingo, 21 de agosto de 2011
Marcel Claude: "Los bancos no deben seguir en la educación pública"
A juicio del economista, el plan del Gobierno de bajar de 5,6% a 2% la tasa de interés de los créditos para educación superior es una "tontera", porque profundizará el negocio de la banca con los recursos estatales.
Sábado 20 de agosto de 2011 | por Roberto Valencia / Nación.cl
Marcel Claude: "Los bancos no deben seguir en la educación pública"
La última propuesta del Gobierno para financiar la educación mediante la disminución de la tasa de interés, de 5,6% a 2%, en los créditos destinados a la educación superior con aval del Estado empeorará la situación de endeudamiento, opina el economista Marcel Claude.
Ello, porque estima que las autoridades no han puesto hincapié en uno de los aspectos que, en su opinión, reproducen el lucro en la educación: Los bancos como intermediarios de los recursos públicos que se aportan a los estudiantes. Tajante, asegura que estas entidades deben salir del negocio que les entrega el hecho de que el Estado sea el aval en los préstamos con fines estudiantiles.
¿La rebaja de la tasa es una solución para alivianar el endeudamiento de las familias con hijos en la educación superior?
-Para nada. Si un estudiante pide un préstamo de $12 millones, con la tasa de 6% terminará pagando $17 millones, o sea son $5 millones de ganancia para la banca, lo que no es menor. Además, en términos de ingresos promedio de la familia y de los salarios de los jóvenes, cuando salen de la universidad, sigue siendo impagable. Es como se me dijeran que adeudo US$2.000 millones y que sólo debo pagar US$1.000 millones. Es una tontera, porque te dicen que en vez de llevar 2 toneladas sobre el hombro, ahora sólo tendrías 1 tonelada para cargar.
-Eso fue planteado por algunos dirigentes del movimiento estudiantil, ¿Por dónde pasa la solución entonces?
-La propuesta del Gobierno sigue siendo lo mismo. Algo que lleva a poner helado a uno, es ver la insistencia en poner más subvenciones para los colegios particulares y los bancos, porque van a incrementarse los créditos que se hacen a los estudiantes y eso es más negocio para la banca. Estructuralmente, no cambia absolutamente nada del actual modelo que existe, cuando éste es el principal problema.
-Si es así se inyectarían más recursos en los subsidios que operarían los bancos, con lo que aumentarán las promociones de créditos y, por ende, el endeudamiento.
-Claro, esto es comparable a la crisis sub prime de Estados Unidos, se está creando una burbuja. Para que la gente entienda lo que significa: Es prestarle plata a gente que no puede pagar, eso fue causa de una crisis financiera. Lo peor es que en educación esto lo está promoviendo el Estado; le prestan plata a los estudiantes porque no tiene ningún costo para el sector financiero; el banco sabe que, como existe un aval del Estado, igual se les pagará. Y piensan que ojalá no le pague el estudiante, porque el gobierno está comprando esta deuda con cargas del 40% a 50%.
Esto lo señaló el Banco Mundial en su momento…
-Sí, según un estudio, el Crédito con Aval del Estado le ha costado al gobierno más de US$2.000 millones desde el período en que entró a operar este sistema y la banca ha ganado US$500 millones a través del cobro de la tasa de interés.
-A su juicio, ¿eso explicaría que la Asociación de Bancos no se pronuncie en este debate?
-Creo que si se hace una reforma tributaria, a los bancos también hay que ponerles la proa, porque son los que han ganado mucho dinero. Cerca del 30% del PIB chileno (US$60.000 millones) es por endeudamiento con la banca y ésta tiene que empezar a colaborar con el desarrollo de Chile, bajando la tasa y pagando impuestos. El 90% de los chilenos no tiene para terminar el mes, por lo que se mantiene con los préstamos de la banca que presta la plata, pero que te revienta con los intereses.
-¿Se debe sacar a los bancos?
-Los bancos no deben seguir en la educación. El Estado, en vez de endeudar a los estudiantes, debe poner más plata como aporte basal en las instituciones universitarias.
-El gobierno estudia una eventual rebaja de la tasa máxima convencional, ¿cree que ayudaría en algo esto dentro del debate?
-Ayudaría. Esa tasa es usurera y el problema es que la Asociación de Bancos quiere subirla. Esa es una medida para enfrentar el problema del endeudamiento de los hogares en educación, pero además se deben revisar las comisiones que cobran los bancos porque son más caras que las tasas de interés.
sábado, 20 de agosto de 2011
En agosto, sacar las castañas con la mano del gato
Juan Gajardo Quintana
En nuestra sacrosanta inocencia ciudadana, trabajadores, dueñas de casa y estudiantes, pensábamos que la política activa apuntaba al servicio de la gente. Hay que reconocer, eso sí, que después de la formulación del pensamiento de Maquiavelo en su obra “El Príncipe” (siglo 16), nadie puede ser tan ingenuo como para no saber que la disputa por el poder está en el núcleo de los altercados entre las distintas facciones del escenario político. Y para prevalecer en esa lucha, los conceptos de lealtad, honradez, coherencia, justicia, verdad y otros altos valores, en realidad constituyen un obstáculo más que un estímulo para actuar. Aunque los estandartes con estas consignas ondean gallardamente, sabemos que los procedimientos para conseguir la victoria constituyen un dominio y una doctrina que se sustenta en preceptos casi siempre muy alejados de la pureza que se publica a los cuatro vientos.
Para concretar lo antes expuesto, después de leer y escuchar a conspicuos expertos y analistas, de esos que pueblan los medios de comunicación, especialmente en Internet (en la tv solo salen los días domingos y la encuesta CEP indica que son poco escuchados por la gente de a pie y, seguramente, esto influye en las contradictorias respuestas que registran estos sondeos), pues bien, después de beber en ese manantial de conocimiento, podemos presentar como uno de los mecanismos más consagrados para medrar en política, el artificio de “sacar las castañas con las manos del gato”. El presidente manda a sus ministros, que sirven de fusible en cuanto se adviene una crisis. Los ediles se ausentan y dejan que los funcionarios segundones tomen medidas impopulares. Los parlamentarios culpan a sus operadores de ineficiencia, cuando en realidad han seguido fielmente sus instrucciones. Las intendentas encomiendan a Moya el trabajo de cargar con las secuelas de embarradas y su ulterior organización de eventos de desagravio. También se han dado casos en que “funcionarios de confianza” se han valido de la posición de su jef@, para realizar arreglines con sus amiguis, que a la postre les han reportado inestimables ganancias por su “trabajo”. Pero el summum de esta táctica es la forma como se utiliza a la ley, torturándola, para que finalmente diga lo que no quiere decir, para que poderosos empresarios puedan aportar su “granito de arena” (quedándose de paso con las riquezas estratégicas) al crecimiento del país, hoy por hoy el Credo de los Apóstoles de la clase dominante, que lo reza cual letanía, con fervor digno de los monjes del Monasterio de San Millán de la Cogolla.
Tampoco los grandes hitos consagrados por nuestra historia, son ajenos a esta acreditada práctica, si no, vean cómo los lords con la flema que los caracteriza, esperaron tranquilamente que nuestros políticos pusieran la riqueza del salitre a sus pies, una vez acabada la guerra fratricida con los países vecinos. Y después que los ingleses hicieran de las suyas, vinieron los gringos, que idearon la forma de preparar las huiñas (gato silvestre chileno), para manejar el poder y el control económico de las naciones de su “patio trasero”. Fueron, nada más y nada menos, las aulas la herramienta de la que se valieron estos ingeniosos amos del norte para instalar su avanzada en los países latinoamericanos, a través de la Escuelas de las América. El objetivo era (y es aún) entrenar soldados de otras naciones para hacer el trabajo sucio del Pentágono, haciéndolas luchar en sus guerras por ellos, buscando controlar los ejércitos de América Latina y a través de ellos a la gente y los recursos.
Es este tipo de principios rectores del quehacer político lo que produce náusea a los estudiantes y a nuestro pueblo en general. Por ello, pese a tantos anuncios marqueteros y de liquidación, recomponer las confianzas se ve en un horizonte aún muy lejano.
martes, 16 de agosto de 2011
Alimañas en educación
Alimañas en educación
Juan Gajardo Quintana
Siento un gran respeto por los seres vivos grandes y pequeños. Desde el majestuoso rorcual azul que surca los mares australes, hasta la tortuosa escolopendra, cuya oscura existencia transcurre entre la humedad de los árboles muertos. Cada uno de ellos forma parte de una maravillosa e intrincada red que mantiene latente la vida en nuestro planeta. Si necesitáramos identificar un vocablo que diera cuenta del trabajo de estas criaturas, este sería la palabra eficiencia. Inconscientes de su rol, lo cumplen, sin embargo, a cabalidad y sin ningún atisbo de abandono sus deberes. Ellos mismos, individualmente, son organismos perfectamente adaptados-jamás en estado evolutivo- al medio en que se desenvuelven y constituyen engranajes perfectos en el gran sistema natural.
Esta perfección, invisible al ojo corriente, precisamente por no ser del todo observable, pasa inadvertida para el sentido común, que es el caldo de cultivo para los mitos, supersticiones y falsedades que adornan el saber de la gran masa. Esa misma mirada poco profunda que se deja impresionar por lo grande y mastodóntico, pero que desprecia la sutileza de lo pequeño, cuando es justamente en las estructuras microscópicas donde se fundamenta todo el edificio de lo existente.
Pues bien, la ingente tarea de los organismos minúsculos es la que da sustento y posibilidades al resto de los seres, los cuales dependen de ellos para subsistir.
No obstante aquello, nosotros los humanos, hemos atesorado una palabra genérica para referirnos a todas aquellas criaturas que, o bien nos son insignificantes, o no tienen valor económico o quizás nos producen miedo o repulsión. Frente a la realidad científica que demuestra que no existe organismo que no cumpla un rol dentro del ecosistema, a menos que esté en proceso de desaparecer, tal percepción constituye solo un prejuicio nacido de la desinformación o de la conveniencia.
Sin embargo, a esto hay que agregar que el ser humano, la especie más extendida sobre el planeta es, contradictoriamente, la que menos se acomoda al hábitat que invade y que, por el contrario, tiende a dañarlo, asolarlo y depredarlo hasta su destrucción. Aplicando estas ideas a la vida en sociedad, a lo que hemos llamado la ecología social, descubrimos que el concepto de "alimaña" tiene su más apropiada concreción en la figura de determinados entes específicamente humanos que ocupan determinados nichos dentro de la organización, encargándose con ahínco en propiciar consciente o inconscientemente su destrucción. Tanto el propio instinto de conservación o impulso territorial, pasando por el afán de competencia o temor de ser sobrepasado por otros individuos del clan o grupo, hacen de estos gérmenes anquilosados se constituyan en los adalides del trabajo arador de la garrapata que, junto con alimentarse, corroe y distorsiona el organismo que le da hospedaje. También estos bicharracos establecen simbiosis con otros organismos que les ayudan en su tarea degeneradora, encapsulándose para que su accionar quede a buen recaudo de posibles anticuerpos, sean estos químicos o violentamente primitivos, aunque igualmente efectivos. Todos estos quistes están siendo, lamentablemente, obviados en la arremetida higienizante de las movilizaciones ciudadanas, siendo, no obstante, agentes tan destructivos como los superorganismos que tienen al país y a la educación sumidos en su más alarmante decadencia. Ojalá que de entre los estudiantes, cuya admirable acción ha conmovido al país, surjan los exterminadores que se encarguen de dichas alimañas.
martes, 2 de agosto de 2011
La educación pública es una necesidad básica

Juan Gajardo Quintana
Es de dominio público el exceso de profesionales universitarios que ha producido el sistema en el último tempo. Todas las familias quieren tener un universitario ente sus miembros, como símbolo de éxito y progreso social. Por otra parte, quienes diseñan las políticas educacionales, presentan como un gran logro la aparición de estudiantes terciarios de primera generación, es decir, el primero de la familia que accede a la posibilidad de convertirse en profesional de nivel superior. Y, como signo de los tiempos, creándose una necesidad, un deseo o aspiración, surge un mercado, una oferta que con más o menos costos, puede satisfacer ese anhelo tantas veces postergado. El surgimiento de una multiplicidad de universidades e institutos superiores de índole privada, vino a responder esa demanda que atraviesa a todos los segmentos de la sociedad, por muy humilde que sea. Lo interesante es que si agudizamos un poco la percepción, nos daremos cuenta que la oferta fue primero que la demanda. Efectivamente, en la década de los 80, el número de universidades era muy escaso en nuestro país. Estaba la Chile, la Católica, la de Concepción, Federico Santa María, Católica de Valparaíso, Austral, del Norte y Técnica del Estado. Cada una con sus respectivas sedes (de mayor o menor calidad) diseminadas por el territorio nacional. Obviamente, por lo mismo, en proporción a la población estudiantil, la cobertura era menor. De la noche a la mañana, la mayoría de las sedes desaparecieron o se convirtieron en casas de estudios regionales y gracias a la ley promulgada para tal efecto, apareció un número importante de casas de estudios superiores por iniciativa de privados, inversionistas, empresarios y diversos holding dedicados a las más diversas actividades industriales y comerciales. Pues bien, las universidades preexistentes y las que se derivaron de ellas, fueron agrupadas en un aparato denominado Consejo de Rectores y que desembocó en el actual CRUSH, donde prevalece o debiera prevalecer el sentido de servicio público de la educación, pero que curiosamente reúne a los estudiantes mejor posicionados económica y socialmente de Chile. Por su parte, la oferta privada, con toda su carga negativa, como es por ejemplo la baja calidad de la mayoría de ellas, las draconianas condiciones de crédito para acceder a sus claustros, y el estigma del lucro encubierto que practican, curiosamente “acoge” a aquellos jóvenes menos favorecidos desde todo punto de vista. Ese es uno de los puntos que sirven de base a las movilizaciones y exigencias de los estudiantes. Y son precisamente los que podríamos considerar “privilegiados” (por pertenecer a las universidades estatales), quienes llevan la voz cantante en las protestas. Sería más comprensible que los estudiantes de entidades privadas fueran los que se sintieran más perjudicados y movidos a alzar la voz. Pero así están las cosas. La universalidad y sentido público de las universidades estatales se refleja claramente en el accionar de los jóvenes manifestantes. La educación no es solamente aprender a desempeñarse operativamente en una profesión, sino que incluye la noción de ciudadanía, compromiso social y proyecto personal en consonancia con los demás. La universidad pública pone por obra estos principios y fomenta el diálogo, la crítica inteligente, el encuentro y la integración dentro de la diversidad. No se puede decir lo mismo de aquellos proyectos educativos sesgados en lo ideológico, como consecuencia de la identificación con algún credo político, económico-social o religioso. La universidad pública, y más aún, la educación pública, es una necesidad sin la cual una nación crecerá ciega como los topos, deambulando siempre por los mismos túneles y con miedo a la luz del conocimiento, la confrontación y el diálogo. En otras palabras, con temor a encontrarnos con el otro, con nuestros semejantes.
Chilenos ricos

(enviado por Jorge Pinochet Aedo)
Un CHILENO le envía un Mail con una pregunta a otro CHILENO, que radica en los EE.UU.
¿Por qué los CHILENOS somos pobres?
Respuesta del chileno que vive en EE.UU.:
Juan, como se ve que los árboles no te dejan ver el bosque.
Cómo puedes llamarte pobre, cuando eres capaz de pagar por un litro de bencina más del triple de lo que pago yo.
Cuando te das el lujo de pagar tarifas de electricidad, de teléfono y celular un 80% más caras de lo que me cuestan a mí, pagar comisiones por servicios bancarios y tarjetas de crédito del triple de lo que aquí nos cuestan; o cuando por un AUTO que a mí me cuesta 2.000 dólares, tú puedes pagar (por el mismo) 15.000 dólares.
¿Por que tú sí puedes darte el gusto de regalarle $13.000 dólares al gobierno y nosotros no?
Juan, ¡NO TE ENTIENDO!
Nosotros somos pobres, los habitantes de Florida. Por eso el Gobierno Estatal, teniendo en cuenta nuestra precaria situación financiera, nos cobra sólo el 2% de IVA (hay otro 4% que es Federal; total = 6%) Y no 19% como a ustedes los ricos que viven en CHILE.
Además, son ustedes los que tienen 'Impuestos al Lujo' como son los impuestos por gasolina y gas, alcohol, cigarros, puros, cerveza, vinos, etc.) que alcanza hasta el 320% del valor original, y otros impuestos como: GANANCIAS (impuesto sobre las utilidades y sueldos), Impuesto sobre automóviles nuevos, IMPUESTO A LOS BIENES PERSONALES (impuesto a los bienes de las empresas), Impuesto por uso de automóvil.
Y dichoso que todavía te das el lujo de pagar IVA por estos impuestos, además de todos los trámites y pagos estatales y municipales. Porque si ustedes no fueran ricos, ¿qué sentido tendría tener unos impuestos de ese calibre?
¿POBRES?, ¿de dónde? Un país que es capaz de cobrar el IMPUESTO A LAS GANANCIAS Y A LOS BIENES PERSONALES (mediante anticipos) POR ADELANTADO como CHILE necesariamente tiene que nadar en la abundancia, porque considera que los negocios de la nación y de todos sus habitantes siempre tendrán ganancias a pesar de saqueos y asaltos, mordidas, huracanes, temblores, corrupción, saqueo fiscal y del Transantiago, Ferrocarriles, Chile Recortes e inundaciones y por supuesto de seguro que todos deben de ganar muchísimo.
Los pobres somos nosotros, los que vivimos en USA que NO pagamos Impuesto sobre la Renta si ganamos menos de $3.000 dólares al mes POR PERSONA (más o menos $ 1.500.000.- pesos chilenos).
Y allí pagan guardias privados en bancos, condominios, municipales, etc. mientras que nosotros nos conformamos con la policía pública. Allí hasta envían a los hijos a colegios privados y mira si seremos pobres aquí en EE.UU., que las escuelas públicas te prestan los libros de estudio previendo que no tienes con qué comprarlos.
A veces me asombra la riqueza de los chilenos que piden un préstamo cualquiera, y son capaces de pagar 38% anual de
intereses, como mínimo.
¡¡¡ ESO ES SER RICO!!!
No como aquí, que apenas llegamos al 8% (generalmente 7.8%), justamente porque NO estamos en condiciones de pagar más.
Supongo que, como todo rico, tienes un AUTO y que estás pagando un 8 o 10% anual de seguro; si te sirve de información,
yo pago sólo $345 dólares por año. Y como te sobra el dinero, tú si puedes efectuar pagos anuales de aproximadamente $80.000 PESOS por concepto de eso que ustedes llaman IMPUESTO AL AUTOMOTOR, mientras que acá nosotros no podemos darnos esos lujos y cuando mucho pagamos $15 dólares anuales por el STICKER sin importar qué modelo de auto manejes, pero claro, eso es para gente apretada de recursos que no puede erogar los enormes flujos que ustedes los CHILENOS manejan.
Saca la cuenta. ¿Quién es el rico, y quién el pobre?
Por último, más del 10% de la población económicamente activa en CHILE NO TRABAJA .
Aquí, en cambio, sólo hay un 4% en la misma situación. ¿No te parece que el vivir sin trabajar es un lujo que sólo los ricos se pueden dar? Vamos hermano, te quedaste en CHILE porque eres RICO. Son los pobres como yo los que nos fuimos a probar suerte a otros lados.
Me contaron también que a los funcionarios regionales, provinciales y municipales, les paga el pueblo(indirectamente, claro) un MONTON de sueldo. Sin contar coimas, etc.. Qué envidia ¡¡ESO SÍ ES VIVIR EN LA RIQUEZA !!
Bueno, Juan, te mando un abrazo y ahí luego me cuentas cómo les va con el nuevo presupuesto y las elecciones municipales de este año; lo que sí es seguro es que les aumentaran más los impuestos. Pero no te preocupes, que la inflación te los va a diluir. Pero bueno, eso es lo de menos cuando se tiene plata para pagarlos.
Atentamente,
Tu pobre amigo inmigrante.
viernes, 29 de julio de 2011
El sentido profundo de las movilizaciones

Juan Gajardo Quintana
A muchos debe sorprenderles lo que algunos “venerables defensores de la ley y el orden” califican como tozudez de los estudiantes ante las propuestas y voluntad de diálogo de parte del gobierno. Cómo puede ser que llegaran incluso a exigir la salida del ministro del ramo y que, finalmente produjeran mucho más: una modificación del gabinete. Más aún, el plan para mejorar la educación, el Gane, ofrece la posbilidad de inyectar la no despreciable suma de 4.000 millones de dólares norteamericanos, amén de propiciar una mejor fiscalización y regulación de la oferta educativa, sea pública y privada, dejando abierta la discusión en torno a la pertinencia del lucro como derecho de los dueños de establecimientos particulares, tanto colegios como universidades. Entonces, ¿cómo es que a la fecha los jóvenes se mantienen en sus tomas en lugar de allanar el camino a un consenso que finalmente ha de beneficiar al país? Para el observador no conmprometido con el devenir histórico de la nación, es posible que estos cuestionamientos resulten absolutamente normales, pero no es lo mismo para quien aprecia la panorámica que encuadra el fenómeno en cuestión. En primer término, no es solamente el ámbito educativo el que está en efervescencia. La inquietud e impaciencia es un sentimiento que atraviesa a la ciudadanía en su conjunto. Desde los estudiantes a los jubilados, pasando a las dueñas de casa, los gremios, empresarios pequeños y medianos, los sindicatos y colegios profesionales. Existen variados conflictos de escala menor que van aumentando y tienden a sostenerse, pero que no son objetos de atención por parte de la prensa. En general, los medios informan y comentan tan solo aquellos acontecimientos acerca de los cuales ya es imposible hacerse el cucho. Mal que mal informar se ha constituido en los últimos tiempos la mejor forma de desinformar. ¿Dónde se encuentra la raíz de estas masivas manifestaciones de descontento? Si el crecimiento va viento en popa, el imacec muestra guarismos inéditos y la macroeconomía exhibe índices envidiables, entonces ¿qué será lo que le pasa al pueblo chileno? Nos atrevemos a responder que está sufriendo el síndrome de la novia desengañada, la que después de paciente espera para ver en su dedo el anillo de compromiso, se queda finalmente plantada en la puerta de la iglesia. La oportunidad para el casorio, la vio el 52 % del electorado en este “quinto gobierno de derecha” (P. Longueira), sin embargo tanto la dote como la casita amueblada se quedó solamente en una hermosa e incumplida ilusión. Lo real, lo concreto, es que los resultados de la brillante gestión macroeconómica de las administraciones a partir de los años setenta, jamás se ha traducido en un verdadero gobierno para y con el pueblo (“la gente”, para los oídos púdicos), sino que abrió las puertas a los negocios de los grandes holding locales y principalmente a las transnacionales, las que día a día y mientras el resto dormimos el sueño de los justos, se van apoderando centímetro a centímetro del pedazo de patria que a cada uno nos corresponde. Y qué decir de la promesa de la excelencia, cuando todos sabemos en la mayoría de los casos, abandonó el servicio público el gran contingente de masa inútil (“la grasa”, según algunos), para ser reemplazada por el charqui, que siempre sale más caro. Y en las altas esferas se vuelve a la “antigua forma de gobernar”, vale decir, con los políticos, idos a buscar al Senado.
Los problemas de la educación no se resuelven con una cantidad de plata que parece mucha, pero que repartida en el tiempo que se ha estimado, pierde gran parte de sus efectividad. Las dificultades que viven los trabajadores subcontratados no es un conflicto estrictamente entre particulares, como quiere hacerlo creer la autoridad y la forma como las aguas, las riquezas mineras y el espacio de las ciudades se reparten entre los amigos y conocidos emprendedores, es una situación que exaspera a la mayoría que mira desde la galucha. Los conflictos de interés de fallidos ministros e intendentes no es mero azar ni casualidad.
Pues bien, la certera percepción de los jóvenes y la visión de los trabajadores y profesionales, acerca de cómo el establishment politíco, financiado por los grandes empresarios, tiene secuestrada la institucionalidad con el fin facilitar la perdurabilidad del sistema, es lo que tiene a las masas en la calle, intentando lo extraordinariamente difícil, rescatar a la patria para los ciudadanos.